Mostrando entradas con la etiqueta hijo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta hijo. Mostrar todas las entradas

lunes, 19 de mayo de 2014

Mi hija no tendrá juguetes cursis.

Ahora que sabemos que nuestro segundo peque será una niña ando dándole vueltas a las cosas más absurdas, y es que la experiencia del primero marca, y cuando tienes un hijo tan friki como el mío, y con unos gustos y aficiones tan particulares no puedes por menos que pensar cómo va a afectar eso a su hermana. 

Todos los juguetes que tiene giran en torno a Star Wars, Super Héroes (todas las versiones, tamaños y colores) y variantes similares. 

El deporte, aunque lo seguimos intentando, no entra dentro de los dones concedidos al nacer. En mi objetivo de agotarle a como de lugar le hemos apuntado a fútbol dos días en semana. Sale de multideporte y empieza fútbol. Donde cualquiera esperaría encontrar un niño agotado y sin fuerzas yo recojo un mico de 4 años que sale disparado corriendo rumbo al parque (otra horita). Eso sí, a las 21 h. cae dormido sin sentido y  no hay niño hasta las 7 h. del día siguiente. 

En fin, que yo ando ilusionada pensando en nenucos, carritos, cocinitas y barbies, sin tenerlas todas conmigo. Por eso voy buscando alternativas para estar preparada y no criar una niña cursi. 
¿Qué sería lo peor que me podría encontrar?
Es mejor que nunca me hubiese hecho esa pregunta porque fijaos la variante de aterradoras alternativas que hay. 

La killer Barbie. Comete los crímenes mas atroces, al mas puro estilo Dexter, y luego sube las fotos a las redes sociales.



Que digo yo que si Kent no te mola ya, pues te vas con otro y listo, pero esto...       

Luego está la versión friki de Hello Kitty, que como alternativa me gusta más, y además estaría en sintonía con los gustos del hermano. 



Cuando llegase carnavales pasaría de vestirla de princesita. 
Yo le daría un toque original y diferente. 
Nada como una Frida Kalho o una Reina de Corazones cabreada. 


      

Fuente: http://ver.tvnws.com/disfraces-alternativos-para-ninas/




Y como buena madre, me gustaría que mi hija estudiase e hiciese una carrera de provecho. 
A ser posible mi vocación frustrada, la de veterinaria, y para ello nada mejor que estos juguetes que la introducirían en el apasionante mundo de la disección. 





Y después de este paseo me pregunto... ¿Que fue de las muñecas barriguitas?





domingo, 23 de marzo de 2014

Encuesta a niños de 7 y 8 años sobre su mamá

Alguien me pasó por mail esta encuesta realizada a niños de segundo y tercer grado de primaria, con algunas de las respuestas más graciosas.
Yo he decidido hacer un experimento y le he hecho las mismas preguntas a mi hijo de  4 años.


¿Quién es el jefe en tu casa?
1. Mi mamá no quiere ser jefe pero tiene que serlo porque mi papá es chistoso.
2. Mi mamá. Lo sabes por la inspección de mi cuarto. Ella ve hasta lo que hay debajo de mi cama.
3. Creo que mi mamá, pero solo porque ella tiene más cosas que hacer que mi papá.
H. Pama (mi hijo va para diplomático).

¿Por qué hizo Dios a las Madres?
1. Porque son las únicas que saben dónde están las cosas en la casa.
2. Principalmente para limpiar la casa.
3. Para ayudarnos cuando estábamos naciendo.
4. Para que nos quisieran.
H. Para luchar, hablar y dar besos. (No siempre en ese orden).

¿Cómo hizo Dios a las Madres?
1. Usó tierra, como lo hizo para todos los demás..
2. Con magia además de súper poderes y mezclar todo muy bien.
3.. Dios hizo a mi mamá así como me hizo a mí, solo que usó partes más grandes.
4. Yo creo que tardó mucho en hacerlas, pues mi papá dice que a veces las mujeres son muy complicadas.
H. (Como en casa somos ateos su versión del origen de las especies es...) Papá pone una semillita, mamá se la come (este punto generó polémica), y le crece la barriga. En el hospital se la abren y sacan al bebé. (¿Qué fue de la cigüeña y la abejita?)

¿Qué ingredientes usó?
1. Dios hizo a las madres de nubes y pelo de ángel y todo lo bueno en este mundo y una pizca de malo.
2. Tuvo que empezar con huesos de hombres y después creo que usó cuerda, principalmente.
3. Yo creo que con muchas flores ...
H. Pues la semillita, ya te lo he dicho mami, puff.

¿Por qué Dios te dio a tu mamá en vez de otra mamá?
1. Porque somos parientes.
2. Porque Dios sabía que ella me quería más a mí que otras mamás que me quisieran.
3. Porque nos parecemos mucho.
H. Porque tu me quieres mucho y eres mi justiciera. (Esto último es influencia del friki de su padre y los comics que le deja).

¿Qué clase de niña era tu mamá?
1. Mi mamá siempre ha sido mi mamá y nada de esas cosas.
2. No se porque no estaba yo allí, pero creo que ha de haber sido muy mandona.
3. Dicen que antes era muy linda.
H. Asín (junta las manos formando un paréntesis en el que cabe una naranja).

Vía: google - images

¿Qué necesitaba saber tu mamá de tu papá antes de casarse con él?
1. Su apellido.
2. Si quería casarse con ella.
3. Pues... si tiene trabajo y si le gusta ir de compras.
H. Mami vaya rollo. Ahora pregunta a papá que yo no quiero más.

Dos días después...

¿Por qué se casó tu mamá con tu papá?
1... Porque mi papá hace el mejor spaghetti en el mundo y mi mamá come mucho.
2. Porque ya se estaba haciendo vieja.
3. Mi abuela dice que porque no se puso su gorra para pensar.
4. Para poder ser la mamá de la casa.
H. Ah pero... ¿se han casado? Mami no me engañes. 

¿Cuál es la diferencia entre las mamás y los papás?
1. Las mamás trabajan en el trabajo y en la casa y los papás solo van al trabajo.
2. Las mamás saben hablar con las maestras sin asustarlas.
3. Los papás son más altos y fuertes, pero las mamás tienen el verdadero poder porque a ellas les tienes que pedir permiso cuando quieres quedarte a dormir en casa de un amigo.
4. Las mamás tienen magia porque ellas te hacen sentir bien sin medicina.
H. Las mamás son más pequeñas y los papás más grandes.

¿Qué hace tu mamá en su tiempo libre?
1. Las mamás no tienen tiempo libre.
2. Si lo oyes de ella, paga cuentas TODO el día...
3. Creo que... trabajar.
H. Jugar conmigo.

¿Qué haría a tu mamá perfecta?
1. Por adentro ya es perfecta, pero afuera creo que un poco de cirugía plástica.
2. Que no me regañara tanto y que me dejara ver más tele.
3. Si supiera jugar fútbol...
H. Luchar como Catwoman. (Mantened a los padres frikis alejados de los niños mientras estéis a tiempo. Yo ya llego tarde).

¿Si pudieras cambiar algo de tu mamá, que sería?
1. Tiene esa cosa rara de pedirme que siempre limpie mi cuarto. Eso le quitaría.
2. Haría a mi mamá más inteligente, así sabría que mi hermano me pegó primero y no yo.
3. Me gustaría que desaparecieran esos ojos invisibles que tiene atrás de su cabeza.
H. Que jugase mucho más.
  








lunes, 24 de febrero de 2014

Aspectos a tener en cuenta antes de empezar una negociación con tus hij@s.

Si te ves en la necesidad de negociar con tus hij@s debes tener en cuenta los siguientes factores:

1. Ellos son el enemigo. Tu oponente. El adversario. El rival a quien debes vencer. Nada de; "mira que mono, me acuerdo del día que lo parí". 

2. La piedad conduce a la derrota. Si te pone ojillos y hace pucheritos date media vuelta. No le mires a los ojos o estarás perdida.  

3. Solo los fuertes vencen. En medio de una negociación no se aceptan besos ni abrazos. Ellos conocen tu debilidad y se aprovecharán de ella si se lo consientes. 

4. La estrategia ganar-ganar (win-win) no funciona con ellos. Recuerda que solo tienen 4 años y se la refanfinfla como te sientas tú al final del acuerdo. 

5. Nunca olvides tus innegociables. 
- No puede acostarse más tarde que tú. 
- No puede conducir el coche de papá, por muy bien que lo haga con el coche de ralies de la consola. 
- No puede tener su propia tarjeta de crédito hasta que no aprenda a sumar y restar sin usar los dedos. 
- No puede cocinar y comer croquetas todos los días por muchas veces que haya visto Master Chef Junior. 
- No puede usurpar el lado de la cama de tu marido por muy harta que estés de sus ronquidos. 

6. Una vez cerrado el trato no hay vuelta atrás. Los niños tiene memoria frágil para recordar que han hecho en el cole, pero un acuerdo y sus condiciones nunca se les olvida. 

¿Por qué os cuento todo esto? Para que no os pase lo mismo que a la abuela de la fiera.
Con motivo de los carnavales el peque tenía que ir al cole "con pelos a lo loco, originales y divertidos". A la fiera no le gusta ni  peinarse, ni pintarse la cara. Es de los pocos niñ@s que cuando van a una fiesta infantil huyen de los pinta caras como de la peste. 

Como yo entro muy temprano a trabajar, la abuela tenía la misión de peinarle de punta con gel fijador aroma a sandía, y rociarle con un spray de color morado. 

Como era previsible el niño se defendió como gato panza arriba con el consiguiente resultado;
Consiguió que la abuela entrase en negociaciones con él sin estar preparada para ello.
Fruto de ese acuerdo la fiera fue al cole con 4 pelos de punta y además consiguió a cambio un sobre de invizimals. 
Por su parte la abuela llegó al colegio con media cabeza  morada y feliz del éxito obtenido. 

¿Soy la única que cree que en esta negociación solo hubo un vencedor??

lunes, 10 de febrero de 2014

La peor madre del año reincide. A por la versión 2.0

Si algo tiene de bueno ser madre es que, por muy mal que lo hagas, muchas veces que te equivoques, fea que seas e incompetente que te sientas, siempre serás vista y querida como la mejor madre del mundo por tus hij@s

Con estos antecedentes, una fiera que no dejaba de pedir un hermano, y una pareja pasando la pre crisis de los 40 y todo llenito de amor, yo no podía por menos que quedarme embarazada.
Como buena científica tenía que probar si es cierto que la experiencia es un grado y que las segundas versiones son mejores (menos en las películas).

Con 16 semanas de gestación a mis espaldas solo puedo decir que me siento vieja. Lo sé, suena mal, y a mis amigas les espanta que lo diga. Solo tengo 4 años más, pero mi cuerpo está respondiendo como si hubiesen transcurrido 20. 

Durante mi primer embarazo estuve "Happy". Mi organismo me chutó de hormonas del buen rollo y no tenía molestias de ningún tipo. De ninguno. 
Dormía estupendamente, comía fenomenal y nada me dolía, nada.

Actualmente, y con una barriga que parece de 7 meses, solo puedo pensar en dormir. Cuando me acuesto no duermo del tirón, me despierto para ir al baño cada dos/tres horas. Tengo un catarro desde hace mes y medio que no consigo quitarme de encima. Sigo sin molestias estomacales, todo me cae de maravilla y no se lo que es una nausea matutina, pero tengo unos pinzamientos de ciatica que me hacen caminar como Lina Morgan. 
A media mañana sufro ataques de calor y corro a abrir las ventanas de la oficina. Mis compañeros espantados tiritan de frío por solidaridad, rezando por que de a luz antes de que acabe el invierno o ellos enfermen de neumonía. 

A casa llego tan cansada que no tengo ganas de jugar con la fiera. El pobre empieza a pensar que esto del hermano igual no es tan buena idea.
Al padre lo tengo esclavizado. Se ha convertido en mi asistente personal, desde traerme agua, hasta hacer la cena, pasando por llevarme el bolso cuando salgo de casa. Menos mal que no tengo antojos, porque entonces acabaría con él. 


Mientras tanto todo el mundo quiere saber el sexo del bebé, y la mayoría (salvo una compañera rarita) se posiciona del lado de que será una nena. Yo quiero una nena. La familia quiere una nena. Los amigos quieren una nena. A mi hijo le da igual. Ya tiene claro que sea lo que sea no podrá jugar con él hasta pasado mucho tiempo. 

En fin, como tengamos otro niño no se que haré con todos los lazos que he ido guardando. Yo por si acaso le hablo a la barriga; "ojito con tener pene que lo que te espera no te va a gustar. Piensatelo dos veces antes". "Si yo fuese tú optaría por un buen par de ovarios".
Veremos si mi técnica surte efecto. 

Tenéis que entenderme. Tengo que equilibrar las fuerzas del hogar. Necesito alguien que se interese por los romances de las vecinas y los vestidos de las mamás del parque. Tengo el síndrome de lazos y volantes. 
No quiero otro friki obsesionado por saber quien tiene más fuerza, si Hulk o Thor. Necesito una heredera para mis barbies y sus complementos. 

A un mes vista de conocer el sexo de mi bebé solo puedo decir que sea lo que sea nos lo llevaremos a casa y le querremos, aunque si es niño un poquito menos ;-)

lunes, 18 de noviembre de 2013

Ups, estoy haciendo ejercicio sin querer.

¡¡ Mi hijo por fin se ha decidido a pedalear !!

Nos ha costado pasear arriba y abajo la bici durante cinco meses, en los que solo hacía un movimiento "media pedalada para atrás y media adelante"  así durante cinco minutos, luego se frustraba, se bajaba de la bici y el papá o la mamá a pasear acero. 

Pero esa etapa, como otras tantas, la hemos superado. Ahora va lanzado. Tan lanzado que la gente nos pregunta que por qué no le quitamos los ruedines. Por favor señores que da pedales desde hace 2 días. 

El segundo día se vino arriba, y nada mejor que tirarse por una cuesta abajo, embalado, con su madre corriendo tras él con más miedo que vergüenza.

Aquella situación me ha hecho reflexionar sobre todas esas veces en las que sin pretenderlo acabo haciendo ejercicio

¿Cuantas sentadillas hago al cabo del día recogiendo juguetes del suelo? Si las cuento creo que debo haber realizado 3 millones a lo largo de los últimos 3 años. 

Me río de los que hacen pesas en el gimnasio. Cada vez que me toca hacer la compra con el peque, y al volver a casa se queda dormido en el coche, tengo que subir sus 22 kilos más los otros 22 kilos de la compra. Y vosotr@s diréis ¿y por que no haces la compra por Internet?  Puro masoquismo, y que me lo paso pipa oyéndole cantar  "mercadonall, mercadonall" por los pasillos del super.

También trabajo estiramiento de brazos. Cuando la fiera me hace una trastada gorda le amenazo con tirarle sus juguetes favoritos, pero en realidad los escondo encima de la nevera (esto él no lo sabe, por favor máxima discreción). 




Las rotaciones de cuello no se me olvidan ningún día en el parque. Me paso la tarde mirando a un lado y a otro intentando descubrir donde está jugando. 
Cualquier día la cabeza me da un giro de 360º y me quedo tan campante. 

Para este tema tengo una idea que nadie me quiere patentar. Un chip al cuello, como el que se pone a los perritos. 
Seguro que no le hace daño y a las mamás y a los papás nos daría la tranquilidad de tenerlos siempre localizados. Ahí lo dejo.

Los ejercicios de agilidad forman parte de mi rutina diaria. Esquivar obstáculos en casa, brincar por encima de coches, cajas y casitas, y meterme debajo de los muebles para rescatar juguetes perdidos ya no tiene secretos para mi. Si lo pensáis, es muy parecido a una pista de obstáculos americana. 

La media maratón la corro cada vez que llego tarde a buscarlo al cole, y pienso en un niño desesperado y lloroso que lamenta la impuntualidad y mala cabeza de su madre. 
Cuando llego me encuentro a niños felices jugando en el patio mientra sus madres y padres esprintan los últimos metros para llegar los primeros a la puerta del cole. Todo un espectáculo. 


Pero sin duda alguna mis favoritos son los ejercicios de flexibilidad y contorsionismo. Cuando nos echamos la siesta quedamos dormidos juntos en el sofá, y le tengo encajado cual pieza de tetris entre mi hombro y mi cadera, tengo que hacer mil movimientos para desenroscarme de su abrazo y salir sin despertarlo. 


Y vosotr@s  
¿qué deporte practicáis sin querer?




jueves, 10 de octubre de 2013

y tú ¿cómo te llamas?

Cuando supe que iba a ser madre una de las cosas que más difícil me pareció fue elegir el nombre de mi hijo.
Muchas pensareis, pues qué tontería, si yo lo tenía o lo tengo clarísimo que se va a llamar…
No era mi caso.
Lo que sí tenía muy claro era que debían de cumplirse una serie de requisitos:

1º. Un nombre que no existiese ya en la familia. Por supuesto nada de llamarle como al padre, que luego tienes que contestar el teléfono con la eterna pregunta  ¿Pepito padre o Pepito hijo? O peor aún, decides divorciarte y encima que el jodío niño es un clon de su padre lleva el mismo nombre. 

2º. Un nombre que no estuviese de moda y con el que no corriese el riesgo de que media clase se llamase igual.
Esto no me salió muy bien. El día que fuimos al registro a inscribirle la señora funcionaria que nos atendió al oír el nombre de mi vástago nos dijo “qué gracia, llevo 20 años trabajando aquí y nunca había inscrito a ningún niño con ese nombre, y hoy ya es el segundo”.  Se me pusieron los pelos como escarpias.  
Antes de un mes conocía 3 niños en el parque con el mismo nombre y la misma edad. Y yo que pensaba que habíamos sido súper originales.
El primer día de cole me puse a discutir con la profesora porque había pronunciado mal el nombre de mi hijo, hasta que me di cuenta de que había otro niño cuyo nombre es tan similar que se pronuncian prácticamente igual.
Esto me pasa por querer ser innovadora.

3º. Un nombre NO compuesto.  Nada  de Froilán de todos los Santos, Estela del Carmen, ni cosa parecida. Los culebrones han hecho mucho daño en este sentido.

4º. Un nombre que nos gustase al padre y a mí.
Esto fue sin duda lo más difícil de todo.  Durante tres meses (a partir de tener confirmación del sexo) empezamos a seleccionar  nombres pero sin llegar a ningún acuerdo. Cada uno tenía una lista, y nos dedicábamos a tachar los nombres que no nos gustaban de la lista del otro. 
Lo peor de todo era que mi chico se dedicaba a hacer rimas soeces con todos los nombres que a mí me gustaban.
Dos libros de nombres después (uno que me regaló una amiga y otro que me regaló el padre de la criatura), y tras averiguar como se decía “río de la vida que trae la felicidad a casa” en veinte idiomas distintos, decidimos que YAGO molaba. Sencillo, sonoro, poco oído (o eso pensábamos en aquel momento) e inexistente en la familia. Combinación ganadora.

Ahora cuando alguien le pregunta como se llama nos lleva cinco minutos hacer entender que no es Diego ni Santiago, aunque suene similar o el origen sea el mismo. Vamos, que si lo llego a saber le pongo Manolo y listo. 

Pero hay historias realmente divertidas sobre la elección de un nombre.
En mi caso fue una promesa a la Virgen  de Lourdes por parte de las abuelas (un embarazo difícil).  Todo un clásico.

Otro clásico es el robo de nombres a amigos o familiares que lo tienen más claro que tú. Lo oyes, te gusta y lo copias. Así de bonito.

También está la pasión musical, que te lleva a llamar a tu hija Madonna  o Rolling.

Por supuesto la influencia televisiva es grande, ¿cuantas  Jimenas conocéis a raíz de Pasión de Gavilanes?, y ¿quién no tiene una princesa Sofía en su clase de 2º de primaria?

Mis favoritos son los nombres místicos, fruto de una noche de fumeque raro por parte de los padres;  Alma,  Luna, Gálata…

Con los que no puedo son con los de saga. Como el tatarabuelo, el bisabuelo, el abuelo y el padre se llamaban Olegario, pues el nene tiene que seguir cargando la cruz.

Me reafirmo   ¡¡ qué difícil esto de poner nombre a un hij@ !! 

martes, 24 de septiembre de 2013

Bendito barrendero.

Cuando llega septiembre arranca el nuevo año para la mayoría de la gente, porque es ahora con el inicio del curso escolar, la vuelta al trabajo tras las vacaciones y la interminable lista de nuevos propósitos, cuando sentimos que empieza algo diferente. Nos vamos despidiendo del buen tiempo, de la playa, de las sandalias y de los vestidos sin medias. 
Lo malo es cuando el cambio de tiempo llega de repente y a traición, sin margen de reacción, confabulado con los meteorólogos que la noche anterior te prometían con su mejor sonrisa, y señalando soles como panes, que el buen clima nos acompañaría una semana más.

A la mañana siguiente tú sales temprano a trabajar y notas que hace más fresquito de lo habitual, con la piel de gallina y los dientes castañeteando sigues confiando en que poco después la temperatura subirá. Pero cuando a las 8:45h se abre el cielo y empieza a llover como si no existiese el mañana tú te acuerdas de Florenci y su pronóstico, tan mona que vas con tu vestidito vaporoso y en sandalias de tiras. 

Pero ese día sobre todo te acuerdas de tu madre, que va de camino al colegio con tu hijo, y no sabes si habrá tenido tiempo de reacción ¿habrá visto como esa pequeña nube se ha convertido en la más absoluta oscuridad antes de salir de casa?

No. Por supuesto que no, porque es una buena persona que se cree lo que escucha en la tele y la radio. Porque si han dicho que hará bueno no se plantea coger chubasquero, paraguas y botas de agua, que váyase usted a saber donde están desde mayo que dejó de llover. 

Pues ahí tenéis a la abuela, a medio camino, sin saber que hacer, tapando con su bolso la cabecita de la fiera mientras les cae encima lo que no está en los escritos. 
Mientras tanto mi hijo vive su momento Pepa Pig, feliz y contento saltando charcos y dejando que la lluvia le empape. En casa huye de la ducha como del demonio, pero claro, la lluvia tiene un encanto que no le da la alcachofa de casa.

Entonces se oye una voz a lo lejos    - ¡¡ señora, señora !!
Y aparece un barrendero, de ahora en adelante "bendito barrendero", que estaba refugiado en algún portal y al ver la escena se apiada de mi familia.
Gentil caballero donde los haya les ofrece dos bolsas de basura (sin usar) para que se protejan un poco. 
Ante su pregunta sobre cómo prefieren que se las coloque mi hijo no lo duda  - a mi como la capa de Superman. Y "bendito barrendero" le hace una capa con capucha que nada tiene que envidiar a los DIY de disfraces que te encuentras en la red. 
Raudo y veloz le prepara a la abuela un poncho a lo Chavela Vargas, que total el pelo ya lo tiene perdido. 
Y allá que se van los dos caminito a la escuela con sus impermeables caseros, que por lo visto causaron sensación y se están poniendo de moda en el barrio, porque el negro es tendencia este año. 

A "bendito barrendero" solo puedo decirle ¡¡ MUCHAS GRACIAS !!
Por supuesto hubo que pagar el precio de aquel momento "cantando bajo la lluvia" y ya andamos con toses, mocos y Apiretal. 

Espero que esta entrada sirva de humilde homenaje al colectivo de barrenderos que recorren kilómetros diariamente para mantener limpias nuestras calles, y para quienes no lo hayáis visto os dejo un vídeo muy divertido que es otro ejemplo de como alegran el día a nuestro niños. 

viernes, 20 de septiembre de 2013

Madre desesperada en busca de consejo

Al habla una madre desesperada en busca de consejo. Necesito la ayuda de la blogosfera, familia Ohana 2.0, seguidoras del blog, lectores anónimos y todo aquel que se apiade de mi. 

El miércoles que viene es el 4º cumpleaños de mi hijo, bien, bien, yupi, yupi, emoticono feliz...  PUES NO. 
No me malinterpretéis, que estoy encantada con la fiera y con que cumpla años, lo que me ataca los nervios son los preparativos de la fiesta de cumpleaños, o los no preparativos, que en esas ando. 

Desde siempre he hecho alegato en contra de las macro fiestas cumpleañeras en las que los papás/mamás se dejan un dineral, burguer, cine, parque de bolas, spa para niñ@s, creo que conozco casi todas las opciones.

Durante los tres años anteriores me he dedicado a celebrar una barbacoa en la
sierra, a la que invitaba a la familia y a mis amigas con sus hij@s y respectivos. Mi idea es seguir con este plan, pero claro, segundo año de cole y todo cambia.

De repente empiezan a invitarte a fiestas a las que no puedes acudir, a otras acudes sin regalo (si, lo se, bochornoso pero me ha pasado ya dos veces) y las mamás más listas directamente ni te invitan. 

Entonces empiezas a darle vueltas a todas las posibilidades.
a). Paso de celebrar nada con los niños del cole. Llevamos zumos y galletas para el desayuno y listo. Para mi la ideal, pero el capullo del profe nuevo ya anda revolucionando a los niños con ¿quién cumple años en septiembre? y ¿cómo lo vais a celebrar? Todo ello de lo más inocente e inoportuno. 
b). Falsificar el libro de familia, llevarlo al cole y demostrar al profe y a los compañeros de clase que en realidad nació el 2 de agosto. "Uy que pena que estábamos de vacaciones y ya lo celebramos".
c). Salir de viaje y regresar en octubre.
d). Asumir que no soy una madre original, pasar por el aro y dejarme medio sueldo en invitar a todos los niños a un parque de bolas. 
e). Seguir el ejemplo de mis "amigas malas madres de parque" y celebrar un megabotellón a la salida del cole. 

Entonces, cuando tengo decidido que mi opción es la e). me asaltan nuevas dudas:
¿Qué hago si llueve? 26 niños con sus respectivas madres no me caben en casa. 

Y las madres listas me decís, chica no te líes, invita solo a sus amiguitos. Ya claro, pero ¿quienes son sus amiguitos? Porque yo no lo se. Cada día cambia. Con el que ayer se pegó hoy se abraza. Su mejor amigo esta semana es un  niño nuevo cuyo nombre no recuerda y al cual yo nunca he visto. Igual es invisible XD

Para rizar el rizo un poco más me encuentro con que los niños con los que más juega (o eso creo yo) es con los que peor hemos quedado. 
Uno a cuyo cumple fuimos sin regalo, dos a cuyos cumpleaños no pudimos acudir y otros dos que no nos invitaron a su fiesta.
Ahora entra en juego el factor madre. Yo soy muy de ponerme en el lugar del otro y pienso: 
Tengo dos madres que no han celebrado los cumpleaños y están en contra de estos festejos. Invitar a sus hij@s ¿es ponerlas en un compromiso?
Están las mamás que no invitaron a mi hijo pero cuyos hijos me caen fenomenal ¿los invito o debería ofenderme y ser rencorosa?
Por último están las mamás cuyas invitaciones rechacé, y a cuyos hijos me gustaría invitar. Igual piensan que lo hago por el regalo, o deciden vengarse devolviéndome el desplante. 

Tema regalo. Si por mi fuese pondría una nota en MASYUSCULAS negrita subrayado  indicando que no se aceptarán regalos, pero claro, mi hijo es capaz de cometer un matricidio, porque no nos engañemos, lo que les gusta de cumplir años son los regalos. Todavía no he conseguido inculcar en mi hijo los conceptos generosidad y altruismo. 

En resumen, ando hecha un lío, me quedan 3 días y no se qué hacer. 

Me río yo de los conflictos internacionales, organizar una fiesta de cumpleaños para niños de 4 años es como hacer un master intensivo en diplomacia.

Seguro que ahora todas mis amigas entenderán por que no me decido a casarme. Si no soy capaz de organizar un cumpleaños como voy a sacar adelante una boda  ;-) 

Por cierto, casi lo olvido, todo este rollo es para que me deis vuestras opiniones y consejos al respecto, que #cumpleañosfiera todavía no está resuelto.



domingo, 8 de septiembre de 2013

EL DÍA QUE PERDÍ A MI HIJO

Si hay un hito que te abre las puertas del grupo de las peores madres del año es perder a tu hij@. Hasta que no pasas por ese lamentable trance no puedes coronarte como una verdadera mala madre. 

Yo estoy de aniversario. Ahora hace un año que perdí a mi hijo por primera vez. No me atrevo a descartar que me vuelva a ocurrir, aunque no me gustaría.


Estábamos de vacaciones. Íbamos de viaje al norte y paramos a medio camino. Encontramos una cafetería con terraza y allí nos quedamos. 

Mientras mi chico entró a pedir los refrescos yo me quedé fuera con el canijo.
Fue ver desaparecer al padre y decidir que él también quería acompañarle. Confiada de mi le dejé ir solo. 

Cuando a los cinco minutos vi aparecer al padre sin acompañante me sentí morir. Me lo debió ver escrito en la cara porque no le dio tiempo a preguntar donde estaba el niño. Ambos nos lanzamos en plancha al interior del bar.

Al entrar vi que había otra puerta que daba acceso a las vías del tren, porque resultó que aquel bar era también la estación del tren. 
Ante el estupor de la gente que por allí andaba me lancé en plancha a las vías, que para mi tranquilidad estaban despejadas. 
Cuando volví a entrar mi chico buscaba desesperado entre las mesas y en el baño de caballeros. 

En ese momento apareció mi hijo tan campante, iba charlando con una señora que se lo había encontrado en el baño de señoras. 

La pobre mujer iba buscando a los padres de aquella criatura, que campaba a sus anchas la mar de tranquilo buscando a su padre. 


Aquel día mi hijo ascendió a la escala de #niño-ninja, que es aquel con capacidad para desaparecer sin que sus padres se den cuenta, mimetizándose con el entorno y pasando totalmente desapercibido. 

Su padre me puso su cara de "si no llega a aparecer te tiro a la vía", y no me habló durante el resto del viaje.

Por supuesto ha perdido la poca confianza que tenía en mi como madre, mujer y persona sensata. 

Al niño no le han quedado secuelas de aquel incidente, y de hecho sigue ejerciendo de ninja cada vez que puede y nos descuidamos 30 segundos. 


La madre (o sea yo) ganó sus galones de peor madre del año entrando por la puerta grande. 


Esta aventura es sin dudarlo de la que más avergonzada me siento, pero como este blog es mi terapia he considerado oportuno desvelarlo, para escarnio público y en solidaridad con otras malas madres a las que les haya ocurrido algo similar. 


Uno de los lugares clásicos para la pérdida de hij@s son los centros comerciales. 

Ya sabéis;  el niño, el carro... uy que vestido más mono, me lo pruebo en un momento, lo pago, me voy... ¿dónde está el carro? ¿dónde está el niño?
El otro es el parque. Te despistas cinco minutos comentando las proezas de tu nene con una mamá, y cuando te quieres dar cuenta ha desaparecido entre los arbustos persiguiendo mariposas. 

En fin, otra de esas cosas que no os cuentan en los manuales pero que es muy probable que os ocurra en alguna ocasión, sobre todo si sois tan despistadas y confiadas como yo. 


Cada día lo tengo más claro, hay que patentar el chip infantil. Un pinchacito en el cuello y localizado de por vida. 

jueves, 4 de julio de 2013

A propósito de las suegras...

Hoy vengo con ganas de guerra y me voy a meter en terreno espinoso.


¡¡ LAS SUEGRAS !!

Empezaré diciendo que no soy de las desafortunadas, más bien al contrario. Raramente tengo motivos para quejarme de mi suegra. Esas señoras metijosas, acaparadoras de hijos y nietos, que dan su opinión sobre todo y siempre tratan de imponer su criterio no reflejan en absoluto a mi suegra. 
A veces pienso que mas por miedo a su hijo, mi chico, el gruñón (que carece de mi inigualable simpatía, carisma y don de gentes), que porque realmente no tenga ganas de decirme 4 cosas. 

Mi suegra es una consentidora nata. A mi hijo, su nieto, lo tiene en palmitas.
No hay domingo que vayamos que no le tenga un regalo; un juguete, un cuento, un huevo sorpresa, etc. 
Mira que se lo tengo dicho, - Tere no le compres más cosas al niño que ya tiene demasiado. Que luego no lo aprecia. Que se está volviendo un insoportable caprichoso.
Ella asiente, promete no volver a hacerlo (hasta la siguiente semana), y a continuación me dice, - Ah, por cierto, mira lo que te he cogido (brillo de labios, pinta uñas, un pañuelo, un colgante, aquí podéis poner cualquier otro complemento que se os ocurra). 
Consecuencia, me quedo sin argumentos para justificar lo improcedente de su conducta.

Y vosotras pensareis, vaya suerte que tienes, seguro que tú eres igual de generosa con ella. 
Bueno, no se. El caso es que le estoy dando vueltas a propósito de un incidente que tuvo lugar el pasado domingo. 

Hacía dos semanas que no nos veíamos y vino a casa a comer. Después de los postres se fue con mi hijo a jugar a su habitación, y yo me senté un ratito en el sofá. Al cabo de una hora vino mi hijo preocupado a buscarme porque estaban oyendo unos ruidos sospechosos... que resultaron ser yo roncando plácidamente en el sofá. 

Otra buena razón para que mi suegra no me quiera es que la llevo al teatro, a ver soporíferas obras infantiles, cada vez que su hijo renuncia a sus obligaciones paterno filiales.

Pero en el fondo se que por lo que más agradecida me está es por quitarle un hijo de encima, que se veía con los tres en casa para los restos. 

Consejos para las suegras.
1. Bien lo de hacer regalitos a las nueras. 
2. Mal llevar la contraria a las nueras.
3. Bien jugar con los nietos para que la nuera se pueda echar la siesta. 
4. Mal pasar el dedo por encima de los muebles para ver si hay polvo en casa.
5. Bien hacer menús ajustados al estado vital y anímico de la nuera. Que estamos a dieta, filetito a la planta. Que tenemos ansiedad, helado con mucho chocolate. 
6. Mal decir que la nariz torcida de tu hijo o sus grandes orejas son igualitas que las del abuelo materno, y en cambio la simpatía y la inteligencia son de la abuela paterna. 

Y vosotr@s... ¿qué tal os lleváis con vuestra suegra?




Vía. Google-images

jueves, 27 de junio de 2013

ENVIDIA

Una no deja de sorprenderse a si misma por más años que pasen y bien que crea conocerse. 
Aquí estamos de nuevo haciendo examen de conciencia, y es que hoy he descubierto que soy muy ENVIDIOSA


Via. Google-images


Me dan envidia las madres que saben cocinar y hacen las tartas caseras, de chuches y de foundant para los cumples de sus hij@s. No es necesario que os recuerde mi "gran galleta", pero podría hablar largo y tendido de mi cocido choricero, o mejor, dejar que mi medio melón os lo cuente, porque se parte de la risa cada vez que lo recuerda y no pierde ocasión de comentarlo en público. 

Me dan muchísima envidia las madres de hij@s que duermen más de siete horas seguidas, y si encima el fin de semana no se levantan hasta las 10 h me pongo verde, y es literal. 


Envidio hasta sentir calambres a las madres (y no madres) deportistas, que salen a correr a diario y encima tratan de convencerte de lo saludable que es y de que engancha. A mi solo me engancha el sofá de casa cada vez que lo tengo a tiro, este blog, y el chocolate... ñam ñam. 


Muero de envidia ante las madres de 1, 2, 3 y más hij@s que tienen un tipo perfecto y un vientre plano. Si encima presumen de comer de todo y no hacer ejercicio se ponen en riesgo vital, porque me siento capacitada para cometer crímenes justificados  

¡¡ avisadas estáis !!

Siento mucha mucha mucha envidia de las "madres DIY".  Hazlo tu misma dicen, como si fuese tan fácil. Desde un recortable que parece lo que es, hasta un disfraz para carnavales.


Qué envidia tengo a las familias con padres/madres de diferentes nacionalidades, tienen hij@s bilingües sin gastarse un dineral en academias de idiomas, y encima los niñ@s aprende sin esfuerzo.


Palidezco de envidia ante las madres de paciencia infinita que sonríen ante situaciones que hace horas a ti te hubiesen llevado a estrangular a tu hij@.


Me corroe la envida frente a esos padres abnegados que no discuten y acatan sin dilación las instrucciones de sus amadísimas mujeres. ¿Por qué me llevé al más peleón?

Envidio hasta el delirio a las "madres 10" que han llegado a un grado de evolución tal que no encuentran defectos ni a sus hij@s, ni a sus maridos/novios/amantes, ni a sus vidas, ni a si mismas. 

Me encantaría ser tan perfecta. 

Aunque si lo pienso bien...  ¿sobre qué escribiría entonces?


y a vosotr@s  ¿qué es lo que os provoca más envidia?




                                                 Via. Google-images

miércoles, 19 de junio de 2013

Fenómeno FAN

Cada día que pasa le encuentro más ventajas a esto de tener amigas malas madres de parque (incluyo a los papás que se nos han unido). Entre muchos beneficios está el de la información. Ahora me entero de más cosas, que antes ignoraba por mi naturaleza despistada. Por ejemplo; en la última semana gracias a los sabios consejos de mis nuevas amigas he adquirido una cera repara parqué estupenda, una alfombra de plástico que va a evitar la extinción de la poca madera que quedaba en el estudio, y ahora se como preparar una pizza que no es pizza y lo mejor de todo ¡¡no engorda!! (casi nada).

Pero sin lugar a dudas la información más valiosa que me han filtrado esta semana ha sido que venían los Cantajuegos al barrio y gratis. Sí, yo tampoco me lo creía cuando me lo contó por WhatsApp mi chico.

Os pongo en situación. Ya sabéis mi teoría de que lo malo hay que repartírselo al 50%, por eso yo recojo del cole al niño dos días en semana, su padre otros dos y los abuelos el que falta. Luego cada cual se organiza la tarde a su gusto. 
Pues yo estaba ayer de libranza, reponiéndome de una dura sesión de gimnasio cuando recibí el WhatsApp. A la salida del cole Estela, una de mis nuevas amigas y estupenda fuente de información (ella fue la que me descubrió la maravillosa peluquería con videoconsolas y dibujos), les contó que en el centro comercial del barrio iban a estar esa misma tarde los... Cantajuegos (cada cual que elija el adjetivo que más le agrade, yo tengo muy claro el mío). 

Mi chico, pura osadía, ni corto ni perezoso se puso en ruta y allá que se fue. Yo no daba crédito mientras leía su relato en tiempo real por el móvil  Entre otras razones porque el año pasado la tuvimos  bien gorda porque saqué entradas para ver a los... Cantajuegos con otro amigos y él pasó olímpicamente del planazo, lo que supuso tener que tirar de abuelos una vez más. 

Pues ahí lo tenéis,  el padre del mes, haciéndose hueco entre las masas (creo que aquello era peor que un concierto de los Rolling). Ni Bisbal en su última gira ha tenido tanto éxito. 
Los niños enfervorecidos, las mamás desesperadas por colocar a sus retoños en primera fila y que fuesen tocados por estos iluminados de la música infantil. Los abuelos abriéndose paso con los carros para ver si era verdad que regalaban bocatas, incluso algún despistado que confundió aquello con la ventanilla de sellar el paro.
Papá, muy prudente, se quedó en la segunda planta observando el espectáculo desde las alturas. Esto le funcionó muy bien hasta que el grupo apareció en escena y a mi hijo le entró un ataque de llanto emocionado-desesperado, al más puro estilo fan de Justin Bieber, que obligó a su padre a meterse en medio del fregado. 

Según luego me confesó nunca hasta la fecha había pasado tanto miedo. Todo valía para acercarse al improvisado escenario, carros de la compra a modo de ariete, codos afilados, y el siempre socorrido empujón empujón empujón. 

Después de 4 canciones que los niños corearon y bailaron entusiasmados (que levante la mano quien no se sepa la coreo de "taza, tetera, cuchara, cucharón"), empezó lo realmente interesante, la venta y firma de discos, o ¿es que de verdad pensabais que aquello era gratis?
Pero Papá ahí estuvo ágil, y antes de que el incauto del peque se diese cuenta corrían desaforadamente en dirección a la calle y de vuelta a casa. 
Llegaron encantados, uno por el concierto y el otro por librarse de la compra.


¡¡ Qué gran tarde !!

Sobre todo para mi que estaba disfrutando del sofá en exclusividad.

lunes, 17 de junio de 2013

Por fin dormido

Cuando me piden que defina a mi hijo con una palabra lo tengo claro; "despierto". Sí, es sociable, simpático, cariñoso, pero sobre todas las cosas es despierto, y no por espabilado y listillo, que también, si no porque no duerme más que lo justo y necesario, que para un niño de casi 4 años es más bien poco. 
Para que os hagáis una idea hablamos de máximo 6 horas, y la mayoría de noches no del tirón. Una ruina para sus agotados padres. Mas teniendo en cuenta que somos super dormilones, de los de 12 y 13 horas si nos dejan (que ya no nos dejan).

Desde su punto de vista dormir es una absoluta pérdida de tiempo. Un sueñecito de 3 horas le carga las pilas para las siguientes 24 horas,y encima con un delicioso y simpático despertar.
Sus primeras palabras a las 6:30 h. a.m. cuando viene a despertarnos (desde hace casi 4 años no necesito despertador) suelen ser... - ¿mami jubamos?
- mami despierta que ya es de día, o -mami levanta que quiero merendar (todavía no nos aclaramos mucho con los diferentes tipos de comida).

Pero las malas madres si de algo podemos presumir es de nuestra capacidad de venganza, y cuando te dan la oportunidad no la desaprovechas.
Mi querido retoño empezó el 1 de junio la jornada intensiva, pero en lugar de irse a la una con sus abuelos a comer para luego echarse la siesta, tiene que sufrir las malas artes de su madre. 
De 13 a 15 h. comedor sin siesta, de 15 a 16 h. ludoteca (lo que viene siendo  cómo mutar el color de una camiseta blanca en harapos en solo 60 minutos. El babi bien guardadito en la mochila, que los niños pasan mucho calor). Y para rematar la faena de 16 a 17 h. multideporte. Carrerita va, carrerita viene con la caló que ya tenemos. 

Cuando vamos a recogerle al cole es todo un espectáculo. Niños apiñados contra las rejas de la puerta suplicando por agua. Si no fuese tan mala madre me darían un poquito de pena. 

Pero ahí no acaba su suplicio. El resto de la tarde buscamos mil y una formas de mantenerle despierto, ya sea corriendo por el parque, dándole pellizquitos de monja, o alguna que otra descarga eléctrica (Sr. Defensor del Menor por favor no lo tome como algo literal, suelo tender a la exageración). 

Por supuesto en el parque aprovecho para intercambiar técnicas con mis amigas malas madres, porque lo complicado después de tanta actividad es que no se duerman de pie.
Precisamente eso nos ha pasado hoy. Nos hemos confiado, nos hemos sentado en una terraza a tomar un helado y aquí tenéis el resultado.


Sí, lo confieso, gracias a este innovador sistema de tortura llevo dos semanas disfrutando de una rara experiencia, un niño de casi 4 años que duerme por primer vez 8 horas seguidas, y a las 11 de la noche no sigue batallando.

Mientras él duerme su padre juega a la consola por primera vez en meses y su madre escribe este post.

Mala madre, sí, pero feliz y descansada. 



Este post participa en la Fiesta de Blogs de Blanche´s Blog.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...