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jueves, 27 de junio de 2013

ENVIDIA

Una no deja de sorprenderse a si misma por más años que pasen y bien que crea conocerse. 
Aquí estamos de nuevo haciendo examen de conciencia, y es que hoy he descubierto que soy muy ENVIDIOSA


Via. Google-images


Me dan envidia las madres que saben cocinar y hacen las tartas caseras, de chuches y de foundant para los cumples de sus hij@s. No es necesario que os recuerde mi "gran galleta", pero podría hablar largo y tendido de mi cocido choricero, o mejor, dejar que mi medio melón os lo cuente, porque se parte de la risa cada vez que lo recuerda y no pierde ocasión de comentarlo en público. 

Me dan muchísima envidia las madres de hij@s que duermen más de siete horas seguidas, y si encima el fin de semana no se levantan hasta las 10 h me pongo verde, y es literal. 


Envidio hasta sentir calambres a las madres (y no madres) deportistas, que salen a correr a diario y encima tratan de convencerte de lo saludable que es y de que engancha. A mi solo me engancha el sofá de casa cada vez que lo tengo a tiro, este blog, y el chocolate... ñam ñam. 


Muero de envidia ante las madres de 1, 2, 3 y más hij@s que tienen un tipo perfecto y un vientre plano. Si encima presumen de comer de todo y no hacer ejercicio se ponen en riesgo vital, porque me siento capacitada para cometer crímenes justificados  

¡¡ avisadas estáis !!

Siento mucha mucha mucha envidia de las "madres DIY".  Hazlo tu misma dicen, como si fuese tan fácil. Desde un recortable que parece lo que es, hasta un disfraz para carnavales.


Qué envidia tengo a las familias con padres/madres de diferentes nacionalidades, tienen hij@s bilingües sin gastarse un dineral en academias de idiomas, y encima los niñ@s aprende sin esfuerzo.


Palidezco de envidia ante las madres de paciencia infinita que sonríen ante situaciones que hace horas a ti te hubiesen llevado a estrangular a tu hij@.


Me corroe la envida frente a esos padres abnegados que no discuten y acatan sin dilación las instrucciones de sus amadísimas mujeres. ¿Por qué me llevé al más peleón?

Envidio hasta el delirio a las "madres 10" que han llegado a un grado de evolución tal que no encuentran defectos ni a sus hij@s, ni a sus maridos/novios/amantes, ni a sus vidas, ni a si mismas. 

Me encantaría ser tan perfecta. 

Aunque si lo pienso bien...  ¿sobre qué escribiría entonces?


y a vosotr@s  ¿qué es lo que os provoca más envidia?




                                                 Via. Google-images

jueves, 9 de mayo de 2013

YO CONFIESO

1. Cada día echo a suertes con el papá de la criatura quien lo baja al parque.
2. Uso la tele como niñera. Eso sí, sin mucho éxito porque a mi hijo le gusta muy poco.
3. Se me alegra el día cuando los abuelos tienen la feliz idea de llevarse a la fiera de paseo.
4. Cuando celebro un cumple no me acerco a la cocina. Compro la tarta que mas chocolate tenga en la pastelería más próxima. 
5. Los disfraces no los hago,  los compro o los pido prestados.
6. Totalmente de acuerdo en la importancia de la actividad física. Por eso pago a mi hijo clases de multideporte. ¿Yo en chándal? por favor...
7. Cuando mi hijo se despierta por la noche espero hasta tres llamadas con la esperanza de que se vuelva a dormir y así no tener que levantarme. Esperar que lo oigo su padre es creer en los milagros.
8. Solo conozco a 5 niñ@s de la clase de mi hijo y no recuerdo el nombre de ninguno de sus padres. 
9. No me importa que la profe de mi hijo sea estricta y grite de vez en cuando. Con 21 niños y 4 niñas de 3 años en clase yo gritaría muy a menudo.
10. Quiero a mi hijo con todo mi corazón, pero ser madre no anula el resto de facetas de mi vida.

domingo, 31 de marzo de 2013

LA GRAN GALLETA

Una de mis grandes virtudes es mi fe ciega en mis amigas. Lo que ellas me dicen va a misa y me lo creo a pies juntillas.
Si una amiga me dice que tiene un plan divertido y sencillo para entretener a las fieras estas tardes lluviosas, yo me lo creo. 
¿Por qué me va a engañar mi amiga? Una receta sencilla para preparar galletas con niños ¿a que suena estupendo?
Sí, a mí también me sonó muy bien.
Aquí entra en acción otra de “esas cualidades” que debe tener una buena madre y que no tenemos las peores madres. Se trata de la capacidad para cocinar, y más concretamente la sobrevalorada capacidad para la repostería.
Después de acompañar a mi amiga a comprar los moldes con forma de estrella para nuestras galletas, y  los condimentos necesarios para decorarlas, repasé con atención la lista de ingredientes. Qué satisfacción comprobar que tenía todos los ingredientes en casa, esto empezaba bien.
Cuando llegué a casa le expliqué el plan a mi hijo, que estaba entusiasmado y era todo colaboración. Rápidamente nos pusimos manos a la obra y lo mezclamos todo siguiendo la receta.
La primera dificultad surgió cuando descubrimos con horror que nuestras galletas no conseguían tener forma de estrella. El molde que había comprado no ponía límites a nuestra creación, que perdía sus formas hasta convertirse en estrellas desdibujadas.
Pero lo peor estaba por llegar. Introdujimos la bandeja en el horno, para comprobar con estupor cinco minutos después que algún tipo de fusión nuclear había tenido lugar.  

Nuestras nueve galletas habían mutado en una gigaaaante, del tamaño de la bandeja, y para nada parecida a una estrella.

¿Qué era aquel horror?

Yo os lo diré. Aquello era la constatación de que la cocina y yo somos incompatibles.


Intentamos mejorarlo con los potingues que habíamos comprado con fines decorativos. 

Nuestra consigna para esa tarde era divertirnos, y lo conseguimos.

Ah, lo más sorprendente de todo, la gran galleta era comestible, y no estaba nada mal.





No obstantes, si queréis comer cosas ricas de verdad, en sitios con encanto, lo mejor es que os paséis por gastronomiayunapizca.blogspot.com.es y sigáis las sugerencias de mi amiga Magdalena. 
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