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lunes, 7 de abril de 2014

Decálogo de las peores madres del año

1. No perderás tu identidad personal por más hijos que hayas parido. 
2. Compartirás el cuidado de tus vástagos al 50% con el padre. 
3. Usarás a los abuelos como niñeras hasta que te exijan un sueldo.
4. No renunciarás a la quedada mensual con tus amigas. 
5. Odiarás el parque por encima de todas las cosas. 
6. Asistirás a las bodas sin hijos. 
7. Reconocerás los defectos de tus hijos al igual que ves los de los ajenos. 
8. No renunciarás al romanticismo con tu chico, aunque eso suponga pagar una canguro. 
9. Despreciarás a las perfectas madres de manual al igual que ellas lo hacen contigo. 
10.No perderás el sentido del humor por más desdichas que te ocurran. 


lunes, 18 de noviembre de 2013

Ups, estoy haciendo ejercicio sin querer.

¡¡ Mi hijo por fin se ha decidido a pedalear !!

Nos ha costado pasear arriba y abajo la bici durante cinco meses, en los que solo hacía un movimiento "media pedalada para atrás y media adelante"  así durante cinco minutos, luego se frustraba, se bajaba de la bici y el papá o la mamá a pasear acero. 

Pero esa etapa, como otras tantas, la hemos superado. Ahora va lanzado. Tan lanzado que la gente nos pregunta que por qué no le quitamos los ruedines. Por favor señores que da pedales desde hace 2 días. 

El segundo día se vino arriba, y nada mejor que tirarse por una cuesta abajo, embalado, con su madre corriendo tras él con más miedo que vergüenza.

Aquella situación me ha hecho reflexionar sobre todas esas veces en las que sin pretenderlo acabo haciendo ejercicio

¿Cuantas sentadillas hago al cabo del día recogiendo juguetes del suelo? Si las cuento creo que debo haber realizado 3 millones a lo largo de los últimos 3 años. 

Me río de los que hacen pesas en el gimnasio. Cada vez que me toca hacer la compra con el peque, y al volver a casa se queda dormido en el coche, tengo que subir sus 22 kilos más los otros 22 kilos de la compra. Y vosotr@s diréis ¿y por que no haces la compra por Internet?  Puro masoquismo, y que me lo paso pipa oyéndole cantar  "mercadonall, mercadonall" por los pasillos del super.

También trabajo estiramiento de brazos. Cuando la fiera me hace una trastada gorda le amenazo con tirarle sus juguetes favoritos, pero en realidad los escondo encima de la nevera (esto él no lo sabe, por favor máxima discreción). 




Las rotaciones de cuello no se me olvidan ningún día en el parque. Me paso la tarde mirando a un lado y a otro intentando descubrir donde está jugando. 
Cualquier día la cabeza me da un giro de 360º y me quedo tan campante. 

Para este tema tengo una idea que nadie me quiere patentar. Un chip al cuello, como el que se pone a los perritos. 
Seguro que no le hace daño y a las mamás y a los papás nos daría la tranquilidad de tenerlos siempre localizados. Ahí lo dejo.

Los ejercicios de agilidad forman parte de mi rutina diaria. Esquivar obstáculos en casa, brincar por encima de coches, cajas y casitas, y meterme debajo de los muebles para rescatar juguetes perdidos ya no tiene secretos para mi. Si lo pensáis, es muy parecido a una pista de obstáculos americana. 

La media maratón la corro cada vez que llego tarde a buscarlo al cole, y pienso en un niño desesperado y lloroso que lamenta la impuntualidad y mala cabeza de su madre. 
Cuando llego me encuentro a niños felices jugando en el patio mientra sus madres y padres esprintan los últimos metros para llegar los primeros a la puerta del cole. Todo un espectáculo. 


Pero sin duda alguna mis favoritos son los ejercicios de flexibilidad y contorsionismo. Cuando nos echamos la siesta quedamos dormidos juntos en el sofá, y le tengo encajado cual pieza de tetris entre mi hombro y mi cadera, tengo que hacer mil movimientos para desenroscarme de su abrazo y salir sin despertarlo. 


Y vosotr@s  
¿qué deporte practicáis sin querer?




domingo, 13 de octubre de 2013

El peor padre del año: cómo pasarlo bomba en el parque

Me presento, soy el padre de "la fiera", aunque yo le llamo "guindilla".

Hoy puedo decir con seguridad que me he sentido el peor padre del año, y visto lo bien que le funciona la terapia bloguera a la mamá de guindilla he decidido compartirlo con vosotr@s.  

Todo comenzó como una tarde de parque normal y corriente, jugando con mi hijo en los columpios, en la arena...lo típico. En estas que vemos a un amigo suyo que siempre juega con nosotros, y el cual ya me tiene fichado. En cuanto me ve a lo lejos me grita  - ¡¡ Holaaaaa, papaaaa de Yaaaago !!

Mi idea inicial era jugar un rato al fútbol con ellos, cuando este niño nos dice -¿por qué no jugamos a las bombas? 
Aquí es donde os preguntáis ¿qué juego es ese de las bombas?
Bueno, pues es un juego que un día se me ocurrió con ellos, y que consiste en que se quedan de pie en la arena, o subidos en el balancín, y yo tiro al aire una pelota que ellos esquivan, rodando por la arena como si fuese una “Bomba” que les cae encima.
Un juego que yo consideraba super inocente y divertido para ellos, hasta ayer.

A partir de hoy me tengo que replantear esa suposición, y os cuento por que. 
Resulta que tras proponérmelo yo les dije, - vale vamos a la arena y jugamos a eso. 
En ese momento les veo salir corriendo emocionados hacia el parque de arena mientras yo iba andando detrás. 
Ya a lo lejos percibí un posible problema cuando vi el balancín ocupado por niños más pequeños, y la zona donde solemos jugar ocupada. Mis temores se cumplieron cuando veo como el amigo de mi hijo empieza a hacer gestos y a vocear a los otros niños. 

Aceleré el paso para decirles que nos podíamos poner en otro sitio y no pasaba nada. Cual fue mi sorpresa cuando al llegar al balancín veo a varias madres pálidas y con cara de susto. Según me vieron aparecer me empiezan a decir cosas como - Dios que susto, este niño viene diciendo que un padre va a poner una bomba en el balancín. Otra decía - Este niño ha venido corriendo gritando que nos tenemos que quitar del balancín porque allí van a explotar las bombas.
Yo os juro que no sabía donde meterme muerto de vergüenza. Solo podía pensar; ¿qué clase de padre soy que juego a las bombas con los niños?. 
Después del incidente, y con las madres al lado, no tenia yo mucho cuerpo para lanzarles las famosas bombas, así es que me limité a intentar convencerlos de jugar a otra cosa, y tratar de volver a casa lo antes posible.

Eso sí, de camino a casa solo intentaba pasar desapercibido, y caminaba un poco encorvado, sin poder evitar pensar qué estarían diciendo esas madres de mí. No me extrañaría que a partir de ahora se me conozca en el parque como “el terrorista del arenero” o algo así.

Tras comentárselo a la madre del guindilla me ha dado la solución - simplemente diles que vais a jugar a que caen meteoritos, y así evitas malentendidos. 
A buenas horas.

Así es que ya sabéis, a veces un juego que consideramos inocente puede dar pie a un malentendido y un momento bochornoso. Os lo asegura El peor padre del año.


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Cuando al llegar a casa me contó lo sucedido no podía dejar de pensar en alguna madre temerosa llamando a la policía nacional y a los artificieros.
Luego en las noticias dirían que el papá jugaba a juegos de rol, y mis vecinas dirían a los de la tele que era un tipo simpático y educado, que daba los buenos días y que nunca se imaginaron que algo así pudiese pasar.  

Chicas, yo creo que se merece ser nuestro candidato nº16
¿vosotras qué opináis?

domingo, 30 de junio de 2013

¿Hoy no viene tu padre?

Como sabéis, en casa no somos nada aficionados a los parques, y por esa razón  el papá y yo tenemos repartidos los días en que nos toca sufrir tormento.

Personalmente lo llevo mejor desde que hago botellón con mis amigas madres del parque, pero no siempre coincidimos.

En ocasiones vamos al parque más próximo a casa en el que todavía no tengo amigas, y en el que venía observando una conducta extraña entre los compañeros de juegos de mi hijo. 

Últimamente cuando bajo a dicho parque con mi hijo el resto de niños me mira con decepción, lo que me tenía bastante desconcertada teniendo en cuenta que todavía no saben leer y es materialmente imposible que conozcan este blog. 
El remate fue el otro día, cuando dentro de la discreción que caracteriza a los niños de 3 años uno se acercó a mi hijo para preguntarle que donde estaba su padre, y por qué no había bajado. 

Esa popularidad repentina de mi chico entre los infantes me resultaba desconcertante a la vez que incomprensible. 
Tras mucho indagar descubrí el origen de ese interés. Resulta que un día comenzó a jugar a super héroes con mi hijo, y como no sería de entretenida la historia que se le fueron uniendo niños/personajes a la aventura, a la vez que extendían el decorado a otras zonas del parque, hasta acabar superando los guiones de George Lucas en sus mejores tiempos. 



Como os podréis imaginar ahora los niños esperan ansiosos la continuación de la saga que se han montado, y cuyos capítulos solo se celebran 2 tardes por semana. 

Por mi parte, como no quiero ser menos, estoy formando un grupo con las niñas del parque a lo Sexo en New York, y charlamos de los novios de nuestras barbies, los manolos recién adquiridos, y de los diseños de alta costura que les hacen las abuelas. Por cierto, ¿sabéis lo ultimo de Kent?

Estoy deseando que aprendan a leer para pasarles las direcciones de mis blogs favoritos de moda, salud y belleza.



lunes, 17 de junio de 2013

Por fin dormido

Cuando me piden que defina a mi hijo con una palabra lo tengo claro; "despierto". Sí, es sociable, simpático, cariñoso, pero sobre todas las cosas es despierto, y no por espabilado y listillo, que también, si no porque no duerme más que lo justo y necesario, que para un niño de casi 4 años es más bien poco. 
Para que os hagáis una idea hablamos de máximo 6 horas, y la mayoría de noches no del tirón. Una ruina para sus agotados padres. Mas teniendo en cuenta que somos super dormilones, de los de 12 y 13 horas si nos dejan (que ya no nos dejan).

Desde su punto de vista dormir es una absoluta pérdida de tiempo. Un sueñecito de 3 horas le carga las pilas para las siguientes 24 horas,y encima con un delicioso y simpático despertar.
Sus primeras palabras a las 6:30 h. a.m. cuando viene a despertarnos (desde hace casi 4 años no necesito despertador) suelen ser... - ¿mami jubamos?
- mami despierta que ya es de día, o -mami levanta que quiero merendar (todavía no nos aclaramos mucho con los diferentes tipos de comida).

Pero las malas madres si de algo podemos presumir es de nuestra capacidad de venganza, y cuando te dan la oportunidad no la desaprovechas.
Mi querido retoño empezó el 1 de junio la jornada intensiva, pero en lugar de irse a la una con sus abuelos a comer para luego echarse la siesta, tiene que sufrir las malas artes de su madre. 
De 13 a 15 h. comedor sin siesta, de 15 a 16 h. ludoteca (lo que viene siendo  cómo mutar el color de una camiseta blanca en harapos en solo 60 minutos. El babi bien guardadito en la mochila, que los niños pasan mucho calor). Y para rematar la faena de 16 a 17 h. multideporte. Carrerita va, carrerita viene con la caló que ya tenemos. 

Cuando vamos a recogerle al cole es todo un espectáculo. Niños apiñados contra las rejas de la puerta suplicando por agua. Si no fuese tan mala madre me darían un poquito de pena. 

Pero ahí no acaba su suplicio. El resto de la tarde buscamos mil y una formas de mantenerle despierto, ya sea corriendo por el parque, dándole pellizquitos de monja, o alguna que otra descarga eléctrica (Sr. Defensor del Menor por favor no lo tome como algo literal, suelo tender a la exageración). 

Por supuesto en el parque aprovecho para intercambiar técnicas con mis amigas malas madres, porque lo complicado después de tanta actividad es que no se duerman de pie.
Precisamente eso nos ha pasado hoy. Nos hemos confiado, nos hemos sentado en una terraza a tomar un helado y aquí tenéis el resultado.


Sí, lo confieso, gracias a este innovador sistema de tortura llevo dos semanas disfrutando de una rara experiencia, un niño de casi 4 años que duerme por primer vez 8 horas seguidas, y a las 11 de la noche no sigue batallando.

Mientras él duerme su padre juega a la consola por primera vez en meses y su madre escribe este post.

Mala madre, sí, pero feliz y descansada. 



Este post participa en la Fiesta de Blogs de Blanche´s Blog.

jueves, 13 de junio de 2013

BOTELLÓN EN EL PARQUE

Ya sabéis que ahora tengo amigas madres en el parque, lo que no sabéis es lo tremendas que son. 
Está claro que para aceptar en tu grupo a la peor madre del año muy formal no puedes ser, pero su última hazaña me ha escandalizado hasta a mi, que por supuesto tomé parte en ella. 

Uno de los niños del grupo cumplía años, y su madre nos invitó a acompañarle en tan dichoso día. 

El plan era, y cito palabras textuales,  - nos vemos en el parque el miércoles, después del cole. Llevo una tarta y soplamos las velas. Nada de regalos que os conozco. 

Las instrucciones eran bastante claras y yo soy muy obediente. Por supuesto decidí seguirlas al pie de la letra. No es plan de enemistarse con las recién adquiridas amigas madres de parque. 


El día en cuestión descubrí con horror que yo era la única que había seguido las instrucciones dadas. De camino al parque vi como paquetes envueltos en vivos colores, a cual más grande, asomaban de los bolsos de las mamás invitadas al cumple. 


Los niños, siempre tan discretos, corrían a decirle al cumpleañero que sus mamás tenían un regalo para él, mientras mi hijo me miraba consternado.

 -  ¿mamá, y nuestro regalo?
 -  se me ha olvidado
 -  pero mamá es el cumple de Fer. Hay que traerle un regalo. 
-  ya cariño, pero se me ha olvidado.
-  mami ¿por qué se te ha olvidado?
-  ¿y tú? ¿por que no me lo has recordado tú? ¿acaso no es tu amigo?

En fin, un drama y mi escarnio público en la primera fiesta con mis nuevas amigas. 

Menos mal que las malas madres no tienen en cuenta estos fallos, o eso quiero pensar. 
¡¡ Fer perdóname !!  Paloma por favor no me lo tengas en cuenta. El próximo año compraré algo el doble de grande y de caro, lo prometo. 

Ahora os cuento los detalles de la fiesta, que fue un botellón en toda regla, y es que las malas madres vamos rompiendo canónes, y en esta ocasión no podía ser menos. 




Me quedé estupefacta cuando la mamá anfitriona apareció con 3 bolsas enormes. Ante la sorpresa del resto de mamás del parque colocó un mantel de tela, ojo al dato, de tela. Sí, de esos en los que luego las manchas salen fatal y hay que frotar. Un 10.
Galletas, patatas fritas, chuches, batidos de chocolate,  zumos variados, refrescos,  la TARTA, servilletas, platos, cubiertos. No faltaba detalle. Personalmente me ganó cuando sacó la bolsa de hielos, la botella de sangría y los panchitos. 
Si no fuese porque este blog va de malas madres le daría el premio a la mejor madre del año.

Para vuestra tranquilidad os diré que los municipales no nos vieron, y afortunadamente no acabamos todas en comisaría, aunque si seguimos así no lo descarto. 


Paloma y resto de malas mamás...


¡¡ Gracias por una tarde de botellón inolvidable !!

jueves, 9 de mayo de 2013

YO CONFIESO

1. Cada día echo a suertes con el papá de la criatura quien lo baja al parque.
2. Uso la tele como niñera. Eso sí, sin mucho éxito porque a mi hijo le gusta muy poco.
3. Se me alegra el día cuando los abuelos tienen la feliz idea de llevarse a la fiera de paseo.
4. Cuando celebro un cumple no me acerco a la cocina. Compro la tarta que mas chocolate tenga en la pastelería más próxima. 
5. Los disfraces no los hago,  los compro o los pido prestados.
6. Totalmente de acuerdo en la importancia de la actividad física. Por eso pago a mi hijo clases de multideporte. ¿Yo en chándal? por favor...
7. Cuando mi hijo se despierta por la noche espero hasta tres llamadas con la esperanza de que se vuelva a dormir y así no tener que levantarme. Esperar que lo oigo su padre es creer en los milagros.
8. Solo conozco a 5 niñ@s de la clase de mi hijo y no recuerdo el nombre de ninguno de sus padres. 
9. No me importa que la profe de mi hijo sea estricta y grite de vez en cuando. Con 21 niños y 4 niñas de 3 años en clase yo gritaría muy a menudo.
10. Quiero a mi hijo con todo mi corazón, pero ser madre no anula el resto de facetas de mi vida.

domingo, 28 de abril de 2013

Vamos al parque.

Uno de los principales defectos de una mala madre es que no le guste ir al parque, y una de las razones fundamentales es que en ese maravilloso lugar   no se pueden esconder los fallos a la vista de las madres de manual.
Cuando una mala madre baja al parque lo primero que le ocurre es que se siente desubicada. El motivo fundamental es que su falta de constancia hace que no establezca relaciones de amistad con otras madres que si son asiduas.
Consecuencia; llegas al parque y buscas desesperada alguien con quien hablar, esa madre tan simpática que se apiadó de ti la última vez que estuviste allí y te dio conversación. Lamentablemente no la ves por allí, posiblemente también era una mala madre que hoy ha conseguido escaquearse. 
Resignada a tu destino te dispones a buscar un buen rincón donde pasar desapercibida. 
Pero eso es casi imposible para la peor madre del año.
Cuando empiezas a relajarte tu hijo, que ha merendado estupendamente antes de bajar, mira con lástima, mientras se lamenta, al niño de al lado que está comiéndose unas galletas (aquí puedes añadir cualquier otra cosa como gusanitos, bocadillo, agua... ).
La buena madre de dicho niño se encarga de suplir tus carencias ofreciendo a tu hijo aquel "alimento vital" que tú has olvidado. Su generosidad va acompañada de una mirada de lástima hacia tu hijo, y de desprecio inmisericorde hacia ti. 
Después de deshacerte en agradecimientos te alejas discretamente del lugar, buscando otro rincón oscuro donde no ser reconocida como "la madre que no alimenta a su retoño".

Otra razón por la que no me gusta ir al parque es porque nunca acierto con los juguetes que mi hijo necesitará. Si llevo la bici esa tarde nos da por el cubo y la pala, que por supuesto tiene que dejarnos otra madre mas previsora y generosa. Si llevamos el cubo y la pala descubrimos con pavor que esa es la tarde de los coches, y así hasta el infinito.
El otro día decidí no ser sorprendida y bajar bien preparada. Sin nada que envidiar a un sherpa nepalí cargué con todos los juguetes.
Mi vecina del quinto cuando nos vio me preguntó si nos íbamos de vacaciones. Me dio vergüenza reconocer que solo iba al parque así es que le seguí la corriente y le conté un proyecto de viaje inexistente. (Las malas madres también somos mentirosas).
Cuando llegamos al parque y desplegué todo lo que llevábamos los niños creyeron que eramos la avanzadilla de los Reyes Magos, y las madres temieron que fuese a montar un mercadillo ilegal entre los columpios y el arenero.
Ante mi estupor mi hijo decidió que ese día lo único que le apetecía ere correr de punta a punta del parque, con su frustrada madre arrastrando una juguetería a sus espaldas. 

La última razón por la que no me gusta ir al parque es porque siempre me encuentro alguna madre psicótica. El último caso fue una mamá que vigilaba con preocupación a mi hijo, o mas bien el coche que me hijo llevaba en la mano. El drama se desencadenó cuando vio como mi hijo se metía el coche en el bolsillo del abrigo, juguete que dicha madre confundió con un coche de su hija. Cuando empezó a regañar a mi hijo y a acusarle de intento de robo tuve que intervenir. Con bastante paciencia le intenté hacer comprender que ese coche no era el de su hija, posiblemente se le pareciese,  incluso fuese igual, pero no era el suyo. 
Durante más de diez minutos lo intenté sin ningún resultado, mientras la obstinada mamá defendía la propiedad del vehículo. 
Afortunadamente su hija, preocupada por el color púrpura que iba adquiriendo el rostro de su madre, decidió tomar cartas en el asunto y desvelar que su coche había estado media tarde enterrado en el arenero, y que en ningún momento había corrido peligro.

Esa tarde volví a casa satisfecha por no ser la peor madre del parque, y sobre todo feliz porque al día siguiente yo no tendría que bajar al parque. Ah no, al día siguiente le tocaría vivir su gran aventura semanal al padre de la criatura, porque otra cosa no pero en nuestra casa vivimos en democracia, y los malos tragos nos los repartimos al 50%.
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