Todo comenzó una bonita y ventosa tarde de junio. Celebrábamos con un botellón en el parque el cumpleaños de uno de los compis de clase de la fiera.
Ese día descubrí que no era la unica #malamadre del cole. Por supuesto el paso siguiente fue intercambiar teléfonos y mails con mis recién estrenadas malas madres de parque.
Algunas semanas después, y con motivo de una excursión de fin de curso al Retiro (os recuerdo que hablamos de niños que por entonces tenían 3 años), creamos un grupo de WhatasApp para enviar fotos e informar de lo que iba sucediendo durante la jornada a los papás/mamás que no pudieron acudir.
Aquello fue el germen de lo que ahora tenemos.
El grupo de WhatsApp "padres sufridores" que arrancó con 8 contactos, ya tiene afiliados a prácticamente la totalidad de los padres/madres de la clase de la fiera.
Durante el verano de 2013 arrancó una tímida relación en la que nos intercambiábamos alguna foto del veraneo y chistes gráficos.
Con la vuelta al cole el grupo acogió nuevos miembros y, gracias a la inestimable colaboración del nuevo profesor, adquirió un impulso delirante.
El nuevo profesor, un joven altamente cualificado y extremadamente motivado, decidió que era una buena idea mandar deberes los fines de semana, y ese fue el verdadero origen de la explosión de actividad de nuestro grupo de WhatsApp.
En octubre la fiera y sus compañer@s llegaron a casa con una hoja que contenía, entre otras actividades, una adivinanza; "caen y caen sin parar y no dejan de bailar" (no consigo olvidarla).
¿Qué era aquello? ¿una prueba para los niños o en realidad estaba poniendo a prueba a los padres/madres?
Por supuesto no teníamos ni idea. Sí, seguro que ahora salta el listill@ de turno que es facilísimo, pero a nosotros nos tuvo todo el fin de semana enfangados, hasta que los niños decidieron confesar la respuesta (porque ellos sí lo sabían). Reconozco que yo hasta lo busqué en San Google.
La segunda gran crisis del grupo llegó con motivo de la Navidad. El profesor decidió ser creativo, y cuando ya estábamos todos desempolvando los disfraces de pastores del año anterior nos mandó una escueta nota. Entre las múltiples opciones estaba: lobo, muñeca y turrón.
Aquello nos tuvo hasta la madrugada debatiendo qué pretendía hacer el innovador profesor, que estaba montando un popurri con los viejos anuncios de la tele.
Mi hijo, que no acudió ese día a clase, no tenía nota. Lo que me sirvió de escarnio público, ya que me hicieron creer que a la fiera le tocaba ser "el calvo de la lotería".
Esa noche el móvil ardía. Nos cyber-atropellábamos por dejar nuestras impresiones, a cual más delirante, sobre la fiesta de Navidad.
A la mañana siguiente, y sin saber como disfrazar a los niños de muñecas Famosa, o cómo elaborar una tableta de turrón gigante, acosaron al profesor a la entrada del cole (yo me lo perdí por estar trabajando), hasta que explicó más detenidamente lo que esperaba de nosotros. Afortunadamente ya nos va conociendo, y esperaba poco de nuestro ingenio. Rebajó sustancialmente la dificultad de los disfraces hasta dejarlo en casi nada. Bendito profesor.
Superado el hito, y encantados con el popurrí y la fiesta de Navidad nos fuimos de vacaciones.
Como no podía ser de otro modo el año nuevo nos deparaba nuevas sorpresas. Y no tardaron en llegar.
La primera fue que el profesor había enviado de forma encubierta "unos deberes" para las vacaciones.
La mitad de los padres no se habían enterado y la víspera de la vuelta al cole el móvil no dejaba de sonar pidiendo información de qué era lo que había que hacer y donde estaba la dichosa carpeta de las tareas, que algunos decían tener y la mayoría no tenía. Aquello fue un diálogo de besugos en toda regla. Hasta que una voz sensata lo explicó y aclaró todo.
Transcripción literal de la conversación:
Sujeto 1. Gente... tenemos un problema. Qué deberes eran los que había que entregar???
Iban en la carpeta???
Sujeto 2. Sí, eran 4 hojitas creo...
Sujeto 1. Unos dibujos de casas y círculos etc?
Sujeto 3. Tenían que colorear.
Sujeto 1. Eso lo tengo pero la carpeta roja no.
Sujeto 3. Si.
Sujeto 4. En la bolsa roja.
Sujeto 1. Osea q la carpeta roja si la dieron??? En la bolsa no la tengo.
Sujeto 4. Con los trabajos del 3mestre.
Sujeto 3. Sí, y la carpeta dentro de la bolsa roja :-) :-)
Sujeto 1. Joer nosotros no tenemos la carpeta. Ainssss
Sujeto 5. Nosotros tampoco XD
Sujeto 6. Yo no sabía que había que entregarlos.
Sujeto 7. (Iconos con lágrimas en los ojos). Estamos hechos unos padrazos jajaja
Sujeto 8. La bolsa roja la dieron pero los deberes venían en una carpeta de Mica. La roja no venía. X lo menos a nosotros no.
Sujeto 9. A nosotros tampoco nos venía la carpeta, pero no os preocupéis porque no hay que entregarlos, era para que trabajaran un poco en vacaciones.
Sujeto 10. A mi me lo dijo mi hijo pero no sabía si era verdad.
Sujeto 11. JAJAJA menudo arranque de curso ¡¡qué estrés !! Si me autorizais este diálogo lo pego literal en el blog (caritas con lagríamas de risa)
Y hasta aquí las peripecias de "los padres sufridores", pero tranquilos, tengo mucho más que contar.
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domingo, 2 de febrero de 2014
miércoles, 22 de enero de 2014
martes, 9 de abril de 2013
6ª candidata. De madre a abuela.
Ahora que las peores madres alzamos nuestras cabezas con orgullo y decimos bien alto -sí, yo soy una de esas malas madres que se mencionan en este blog-, no dejan de surgir nuevas candidatas a nuestro premio.
Lo más curioso es que algunas de ellas ya son abuelas, como nuestra sexta candidata, madre de dos hij@s y abuela de 5 niet@s.
Pili es una hacendosa madre/abuela, que cose con esmero, cocina con cariño y mima a su descendencia. Pero a pesar de todo eso también es una de las peores madres (o lo fue hace muchos años).
Ya sabemos tod@s lo malo que son las prisas por la mañana. Vamos a la carrera y al final siempre se olvida algo importante; el bolso de la piscina, las llaves de casa (dentro de casa), e incluso la carpeta con el informe que estuviste redactando hasta la una de la mañana y que tienes que presentar ese día.
Pero el despiste de nuestra sexta candidata fue mucho peor.
La mañana que se desencadenó el drama su hija de 5 años estrenaba un precioso jersey azul que le llegaba a las rodillas, y que ella le había tejido primorosamente, además de sus leotardos y esos pantalones bombachos que en los ochenta causaban furor infantil.

Cual no sería la sorpresa al descubrir que la niña se había ido al colegio sin pantalones. Monísima con su jersey largo, que le servía de mini vestido, pero al fin y al cabo sin pantalones.
Habrá muchas que te llamen visionaria, ya que iniciaste lo que luego ha sido la tendencia de los mini dress tricotados, o vestidos jersey, pero para nosotras la querida abuela Pili ha pasado a ser oficialmente la sexta aspirante al Premio a la Peor Madre del Año.
¡¡ Bienvenida a nuestro club !!
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