jueves, 8 de agosto de 2013

Nuestro 4º premio !!!

Volvemos a estar de enhorabuena


nos ha concedido el 

liebester award blog



Este galardón sirve para promocionar blogs con menos de 200 seguidores, y para ello, quien lo recibe debe hacer lo siguiente:
  • Agradecer a quien le otorgó el premio.
  • Responder 11 preguntas para que le conozcan mejor.
  • Contar 11 cosas sobre sí mismo.
  • Nominar 11 blogs con menos de 200 seguidores.
  • Formular 11 preguntas a los nominados.
Las preguntas que nos han hecho son: 
1-¿Cuándo nació tu blog y por qué?  Nació hace cinco meses fruto de un impulso. Después de una conversación con una amiga surgió la necesidad de reivindicar el derecho de las madres/padres a equivocarse, además de desmitificar la maternidad como estado de vida idílico.
2-¿Qué te aporta el blog y que aportas tú a la blogosfera?  El blog me da la oportunidad de expresar mis opiniones sobre la maternidad. Es una terapia y una diversión a partes iguales. Además gracias a él estoy conociendo gente estupenda. Me gusta pensar que aporto humor con una visión divertida de la maternidad.  
3-¿Cómo te presentarías a ti mism@?  Optimista, sociable y buena gente.
4-¿Una pasión? La lectura. (Creo que debería haber dicho mi hijo, pero ya sabéis  la mala madre me puede :-)
5-¿El mejor lugar del mundo? Mi hogar.
6-Un libro, una canción y un recuerdo. La casa de los espíritus de Isabel Allende. Cualquiera de Aretha Franklin. La primera vez que vi la cara de mi hijo.
7-Una película y tu escena favorita. El diario de Bridget Jones, y la prota deslizándose por la barra del parque de bomberos con esas bragas tan horrorosas. 
8-¿Una asignatura pendiente?  Vivir fuera de España. 
9-¿Qué te gustaría mejorar? El mundo. Y después de esta respuesta de Miss... mi nivel de inglés.  
10-¿Qué te gusta hacer en tu tiempo libre?  Leer y viajar. 
11-¿Cómo te imaginas a ti mism@ dentro de 11 años? Muy mayor jajaja.

Sobre mi:
1. Soy una dormilona, aunque ahora no me dejan ejercer.
2. Soy un desastre en la cocina. 
3. Me encanta morder a mi hijo.
4. Odio las discusiones y más si son absurdas.
5. Soy hija única, como mi madre y mi hijo, lo que me da mucha pena.
6. Me cuesta pedir perdón.
7. Tengo muy mala memoria.
8. Hablar por teléfono me da mucha pereza.
9. Se me da muy bien contar cuentos. 
10. Mi viaje soñado es un safari fotográfico.
11. Me encantaría saber dibujar caricaturas. 


Mis nominados son: 




Mis preguntas para los nominados: 

1. ¿Cual es el origen de tu blog?
2. ¿Cómo surgió el título?
3. Lo que más valoras en otro blog.
4. ¿Qué cambiarías o añadirías al mío?
5. ¿Qué tiene tu blog que no tienen otros?
6. ¿Con qué blog te gustaría realizar una colaboración?
7. ¿Qué es lo más divertido que te ha pasado durante las vacaciones/verano?
8. Lugar al que no volverás jamás de vacaciones.
9. Lo que te saca de quicio.
10. Aquella vez que deseaste que te tragase la tierra.
11. Aspiraciones de futuro.

¡¡ FELICIDADES A TOD@S !!

martes, 6 de agosto de 2013

Bloguer - candidatas 12 y 13 a Peor Madre del Año

Lo que tiene ser bloguera es que no puedes evitar contar lo que te pasa, y al final eso tiene consecuencias. 
En el caso de nuestras candidatas 12 y 13 a Peor Madre del Año lo que les ha pasado es que han contado una anécdota en su blog sin pensar que una mala madre pudiese sacar partido de ello.
Resultado; llegué, leí y nominé.




Querida Desblogger, por tu afán de protagonismo que te hizo probar todas las actividades previstas para los niños como si una más de ellos fueses, además de acabar con las existencias de Lambrusco, dejando a los invitados a dos velas mientras tú ibas borrachuza perdida en la fiesta de cumpleaños de tu hijo, y todo ello motivado por la envidia que te provocó el éxito ajeno (cumpleaños de una mamá rival) pasas a ser nuestra aspirante nº 12 a Peor Madre del Año. 
Eso sí, por lo que cuentas la fiesta de cumpleaños que organizaste para tu Señorito Escarlato pasará a los anales de la historia familiar. ¡Objetivo cumplido!

Aquí tenéis su propia narración de los acontecimientos, no os la perdáis porque es de lo más divertida. DESBLOGGEANDO.



Mientras tanto mis queridos Miss y Mister Golosina  comenzaron la operación retirada de pañal, a traición y sin previo consentimiento de su benjamín. 
La única pista que le dieron de la que se le venía encima fue la compra de ingentes cantidades de calzoncillos. Calzoncillos que deben ser un rato feos, porque al bendito niño es ponérselos y mearse encima. 
Confiesa, Miss Golosina ¿eran calzoncillos de oferta de esos que pican? Me apuesto algo a que ni siquiera llevan dibujos.
Lo peor del caso es que llevaron a la criatura de cena, ocurrió lo que cualquier buena madre hubiese previsto, pero aquí mis aspirantes nº 13 a Peor Madre del Año dejaron al niño mojado mientras disfrutaban de los postres. 
Sí, sí, ya me imagino la excusa, ahora en verano hace calor y un poco de humedad no hace daño. 
Habéis cometido uno de los pecados más recurrentes de las malas madres, salir de casa sin muda de recambio.

Por todo lo explicado, más lo que podéis y debeis leer en sus blogs (pinchad sobre los nombres) pasáis a ser oficialmente las candidatas 12 y 13 a Peor Madre del Año.

Siempre desde el cariño y la comprensión de quien ya ha cometido esos mismos y otros muchos errores.


¡¡ Bienvenidas a nuestro club !!


lunes, 5 de agosto de 2013

Visita a Monfragüe y Plasencia

Nuestra segunda excursión por tierras extremeñas fue más tranquila.
Como apretaba el calor, y todavía teníamos agujetas del día anterior, decidimos hacer la ruta en coche por el Parque Nacional de Monfragüe. 

En apariencia era un plan sencillo, o eso pensábamos nosotros hasta que mi hijo se mareó en el coche nada más entrar en el parque, y nos encontramos con la necesidad de parar el coche para cambiarlo de pies a cabeza.
Los tres coches que venían detrás no se tomaron muy bien nuestra parada en ese tramo que no llegaba a ser arcén.

Haciendo gala de mi falta de cualidades como madre precavida no había cogido una muda en previsión de que algo así pudiese ocurrir.  
Con mi hijo en calzoncillos seguimos camino adelante lo más dignamente posible. 
Nuestra salvación llego pronto, la típica tienda de recuerdos donde nos vendieron una camiseta descolorida de recuerdo a un precio desorbitado, pero la alternativa era exhibir a mi hijo semi desnudo por el parque a la vista de los buitres y los linces hambrientos. 

Afortunadamente la mayor parte del itinerario lo hicimos en coche, y solo tuvimos que dar explicaciones de por que mi hijo llevaba esas pintas cuando quisimos subir al castillo de Monfragüe, donde nos encontramos unas vistas preciosas y una escalera digna del récord Guiness, o cuando nos asomamos al Salto del Gitano, un mirador increíble sobre el Tajo por el sobrevuelan a escasos metros de los observadores todo tipo de aves rapaces. 
La parada a comer fue de traca. Un consejo, cuidado con lo que habláis delante de vuestros hijos que luego todo lo cascan. 
Era un restaurante muy agradable, pero la vajilla había vivido tiempos mejores y los platos estaban desportillados. Nosotros lo comentamos, y a mi hijo le faltó tiempo de sacarle los colores al camarero haciéndole notar que nos había puesto platos "muy rotos". 

Un rato después nos sacó los colores a nosotros. Nos habían puesto tres bollitos de pan realmente ricos, y como solo nos habíamos comido la mitad le dije a mi chico que nos llevábamos los que quedaban para merendar. 
Cuando llegó el camarero a recoger la mesa estábamos charlando despistados, y mi hijo (que no se le escapa una) empezó a gritarle a señor -¡no se lleve el pan!, mami que se lleva el pan de la merienda. 
El camarero se vió tan apurado que hasta se ofreció a regalarnos un par de bollitos extra. 

Antes de volver a nuestro chozo decidimos darnos una vuelta por la monumental Plasencia, y seguir presumiendo un rato de estilazo veraniego.
Seguro que en la Catedral todavía están comentando la retaila de preguntas de mi vástago sobre todo lo que allí vio. 

Lo que más preocupado le tenía era el motivo para tener a "ese señor en la X", o donde viven ahora los Reyes Magos que no se dignaron aparecer por aquel castillo tan estupendo que resultó ser el Parador. 

En resumen, un día de lo más intenso.


sábado, 3 de agosto de 2013

#Sábado de sensaciones - Retazos de las vacaciones

Hoy nos unimos a la exposición fotográfica virtual quincenal de Sábado de Sensaciones. 

Os dejo algunos retazos de nuestras vacaciones y las etiquetaría en varias de las categorías propuestas; naturaleza, instantes, sabores y sonrisas.






viernes, 2 de agosto de 2013

#Viernes dando la nota - Mediterraneo

Apurando los últimos días de vacaciones recurro a la nostalgia, y a los clásicos de los que nunca te cansas. 
Todo un redescubrimiento el vídeo y la pinta de los Rebeldes.  


¡¡ Feliz verano a tod@s !!



jueves, 1 de agosto de 2013

La Garganta de los Infiernos

En el mismísimo infierno he estado de vacaciones.
Bueno, en realidad hemos estado en la Garganta de los Infiernos, y suena más dramático de lo que es. Este increíble paraje está en el Valle del Jerte, en Cáceres.

Para mi pequeña familia unas buenas vacaciones deben tener un par de ingredientes fundamentales: contacto con la naturaleza y aventura. 
Como aventuras hemos vivido unas cuantas me vais a permitir que os lo cuente todo por capítulos, para no aburriros demasiado. 

Empecemos por el alojamiento. Escogimos un alojamiento rural, Los Chozos, muy funcional ya que son casitas independientes y estratégicamente situado en medio del valle. Justo en frente hay una piscina municipal con la que tienen un acuerdo, y para los residentes es de acceso gratuito. 
A ambos lados dos restaurantes estupendos (ya sabéis que no destaco por mis dotes culinarias). 

En cinco minutos en coche llegas al acceso a la Garganta, donde está el Centro de Interpretación de la Naturaleza, primera visita obligatoria para pertrecharte de información y planos, cosa que nosotros no hicimos por estar cerrado el día que llegamos.

En lugar de darnos media vuelta, y dejar la primera excursión para el siguiente día, decidimos seguir adelante guiados por un atractivo cartelito de madera que indicaba "Ruta Los Pilones - 3 km". 
Aquello no podía ser para tanto. Llevábamos agua, gorras, calzado de montaña e íbamos bien embadurnados en crema. 

Cuando llevábamos 30 minutos de costoso ascenso, con intensos dolores musculares y respiración más que entrecortada, encontramos un simpático cartelito en madera que indicada "Los Pilones - 2.500 m". 
¿Qué? su pu... madre ¿sólo habíamos recorrido 500 m? Pero si ya no podíamos con nuestra vida. 

Menos mal que a esas alturas del camino siempre encuentras a los que ya van de vuelta, que te miran con lástima y ante tu cara de sufrimiento te dicen - ánimo, ya habéis pasado lo peor, y el final merece la pena. 

Lo peor del caso es que como no habíamos estado en el Centro de Información no teníamos ni idea de que era aquello tan atractivo que había al final del camino. 
Durante los siguientes metros nos adelantó un grupo de jóvenes que iba en chanclas, con una nevera playera y toallas. Aquello me hizo pensar que; 1. Nuestro destino era un parque acuático. 2. Aquellos descerebrados habían salido de fiesta la noche anterior y por la mañana en lugar del camino a la piscina empezaron a subir la montaña sin darse cuenta, todavía afectados por lo que habían tomado la noche anterior. 

Para mantener nuestra dignidad intacta parábamos de tanto en tanto con la excusa de hacer fotos de las maravillosas vistas, cuando en realidad lo que hacíamos era aprovechar para recuperar el resuello.
A todo esto mi incansable hijo trotaba feliz y ajeno al sufrimiento de sus padres. 

Cuando ya estábamos pensando en tirar la toalla vimos un cartel que indicaba que solo nos faltaban 500 metros más, y el camino mejoraba sustancialmente. Por lo menos ya no era una pendiente empinada y se podía oír el sonido del agua corriendo.

No estábamos preparados para lo que nos encontramos. Unas increíbles pozas naturales, de agua cristalina, llenas de bañistas con sus toallas y picnics. 
Lo de que no estábamos preparados es literal, porque como no sabíamos de la existencia de estas idílicas piscinas naturales ni llevábamos bañador, ni toallas, ni comida ¡¡mecachis!!

Pero ya sabéis que no conozco el desánimo, y tenía claro que no me iba de allí sin bañarme, así es que ni corta ni perezosa me metí en bragas y camiseta (tampoco se trataba de enseñarlo todo y que a alguno se le atragantase el bocadillo). 
Mi chico optó por alejarse discretamente y hacer como si no me conociese. 
Mi hijo, más solidario, se desnudó en 30 segundos y allá que se fue conmigo. 



Aquel baño mereció la caminata y otros 3 km que la hubiesen alargado. 

La vuelta la hicimos la mar de fresquitos. 
Lo mejor, cuando llegamos a ese punto del camino en el que nuestra experiencia nos permitió reconfortar a los agotados viajeros noveles, y animarles a seguir, ya que el final lo merecía, y lo peor ya lo habían pasado.

Eso sí, yo el resto de las vacaciones con el bañador colocado todo el día, no fuese a encontrarme otra de esas pozas maravillosas.
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