lunes, 20 de mayo de 2013

En el paso de cebra.

Hoy he visto en acción a una buena madre, y he entendido por que nos deslumbran y nos causan tanta admiración.
Yo iba en coche y me he parado en un semáforo en rojo. Puntualización, calle muy ancha con dos carriles en cada sentido.
Entonces ha aparecido ella, en una mano su hijo de 4/5 años, en la otra la correa del perrito.  
De repente el perro ha decidido hacer sus necesidades en medio del paso de cebra (el medio equidistante), y en menos de un minuto, con una elegancia inaudita, la mamá ha sacado una bolsita, ha recogido la deposición, y todo esto sin soltar al niño ni al perro.
En el ultimo segundo ha terminado de cruzar la calle sin despeinarse ni interrumpir el tráfico. 
Todavía estoy tratando de asimilarlo ¿cómo lo ha hecho? Si lo pienso despacio estoy casi convencida de que le ha salido un brazo articulado de la espalda que es el que se ha encargado de la recogida.

Via. desmotivaciones.es
Pero la pregunta más importante de todas es  ¿qué hubiese hecho yo?

En mi mente veo claramente dos escenarios posibles.

1º. Dejo allí el regalito, pongo cara de "no ha pasado nada" y tiro del niño y del perro paso de cebra adelante lo más dignamente posible.

2º. Paro a recoger el presente. El niño sale corriendo en una dirección y el perro en la contraria, y yo con la bolsita en la mano sin saber a cual de los dos seguir. 

Solo puedo decir, menos mal que no tengo perro. Si alguna vez se me pasa por la cabeza regalarle uno a mi hijo releeré este post cinco veces seguidas. 

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