lunes, 8 de julio de 2013

Candidata nº 11. Mellizos a mí.

Hace tres meses os anunciaba que había sido mamá, y batiendo todos los records posibles no ha esperado ni un año para incorporarse a nuestro ranking de la Peor Madre del Año.

Dar a luz mellizos en un parto natural, y sin epidural, no es nada fácil y denota un carácter fuerte y decidido.

Tener dos bebés recién nacidos y prohibir a las visitas que los cojan en brazos, para que no se mal acostumbren, te destaca como una perfecta candidata a la peor madre del año.

El día que fuimos a conocer a sus retoños quedamos cuatro amigas. Mandamos a una de avanzadilla porque vivía más cerca, y cuando llegamos el resto nos encontramos la siguiente escena: nuestra amiga que llevaba allí un rato, con la nena en brazos, abriendo la puerta, mientras su hermano dormía plácidamente en su cuco, y  con cara de circunstancias porque la madre se había dado a la fuga sin apenas explicaciones.
Por supuesto aprovechamos su ausencia para pasarnos de brazo en brazo a la pequeñaja.

Tras un rato de incertidumbre, sin saber muy bien si avisar a la policía o sentarnos a esperar,  llegó la osada madre. Fue tal el alivio que sentimos que no nos atrevimos a preguntarle de dónde venía. Igual fue a pagar una multa, a comprar el pan o a la pelu, lo mismo daba, lo importante es que estaba de vuelta.


Según nos vio con la niña en brazos nos la quitó y la volvió a acostar.  Aprovechamos para interrogarla sobre su sistema de crianza ya que los dos bebés permanecían despiertos y tranquilos cada cual en su cuco.
Su filosofía se resume en “ningún niño se ha muerto por llorar”, y doy fe de que los suyos lo han asimilado y ya conocen la firmeza inquebrantable de carácter de su madre. Más buenos no pueden ser. 
Esperan pacientemente su turno para comer, para expulsar los gases, para bañarse, sin llantos y sin exigencias.

Nosotras, además de malas madres somos amigas desobedientes, así es que aprovechamos todos los despistes para coger a los bebés y acunarlos, hacerles rorros y demás zarandajas. 
Resignada a nuestra rebeldía la madre nos dejó. Eso sí, quedamos amenazadas de muerte si a esos dos se les ocurre haber aprendido el mal vicio de los brazos por culpa de nuestra visita.

No he conocido madre primeriza, de mellizos, más tranquila y capacitada que ella.

Vero, de mayor quiero ser como tú, eso sí, no te libras y eres la

aspirante nº 11 al premio a la Peor Madre del Año.


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