domingo, 7 de abril de 2013

ASÍ COSÍA, ASÍ, ASÍ...


Una buena madre sabe coser, zurcir, arreglar los bajos de un pantalón y crear un disfraz de princesa con un paño de cocina remendado y una toalla vieja.
Yo...  yo no soy una buena madre.

El otro día llegó mi hijo del cole con la cinta de colgar el babi rota. Ni corta ni perezosa  decidí tomar la iniciativa de remendarla, ante la mirada preocupada de mi vástago. 
Desde el pasillo observaba atento mi ir y venir a por los utensilios necesarios. 
Ya sabéis, toda buena madre tiene una caja de hilos bien equipada para estos casos. Las madres no tan buenas tenemos una lata preparada con esmero por la abuela.

Pues ya estaba yo lista, sentada en el sofá, con el babi en una mano y la caja encima de las piernas. Me llevó un rato decidir que color era el más apropiado. A mi me encantan los colores alegres; rojos, naranjas, verdes... pero el babi es blanco y azul, así es que opté por ser conservadora y seguir el patrón establecido. Vamos, que cogí el  hilo blanco. 
No sin dificultad enhebré la aguja, y cuando ya estaba dispuesta a empezar me acordé de mi madre, que siempre me dice "es de mala costurera coser sin dedal", mi abuela directamente decía que era de guarras. Sea cual sea el adjetivo adecuado, yo soy una mujer osada y, como no encontré el dedal me puse a la tarea sin protección alguna. 

En ese momento mi hijo ya no pudo resistirse mas y preocupado se plantó delante de mi y me preguntó que qué estaba haciendo. Hasta ese momento le tenía por un niño bastante listo y observador, por lo que no entendía su pregunta.  - Hijo, que voy a hacer, coser  ¿no me ves? -
Lo que no me esperaba era su respuesta, - Mamá, aquí quien cose es la Abuela -. 

Vale que no soy hábil costurera, pero que hasta mi hijo de 3 años lo considere una actividad de riesgo para mi es muy duro.
Como casi todo el mundo, me he cosido un par de veces los calcetines al pantalón mientras los zurcía, distraída con la elegancia de mis imperfectas puntadas,  y uno de sus muñecos tiene cosido un ojo a la altura del ombligo, pero no me parce suficiente para negarme el acceso a la caja de hilos que mi madre con tanto cariño me regaló cuando me fui de casa.

Pero hay consuelo malas madres del mundo, siempre nos quedará una abuela hábil, o madres como Dios manda, y si no ver lo que hacen las amigas de 40ytantas.blogspot.com  ¿es realmente posible????????????
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